Digamos que Dady es un monologuista. Para no quedarnos cortos agreguemos que es también humorista. Sumemos que es un actor, que condujo programas de TV y de radio. Entonces juntamos todo y decimos que Rubén Enrique “Dady” Brieva es un artista, porque un artista produce un hecho que otro es incapaz de hacer.
Antes de la presentación de “Recuerdos de barrio”, el espectáculo que lleva adelante desde hace cinco años, recibe a Brown On Line en el camarín del Centro Cultural Padre Mugica, de Banfield, donde actuará en minutos. “Es un espectáculo de humor con historias que voy cambiando y que tienen que ver con anécdotas de barrio, recuerdos de juventud de un tipo como yo, que tengo 59 años y atravieso generacionalmente a los barrios. Hablo de historias que no están registradas porque no había eso -con los ojos señala la cámara, al fotógrafo que dispara- no había Go Pro, no estaba la web, no había Instagram. Con esas historias activamos la memoria colectiva”, presenta a su espectáculo con el que el sábado próximo subirá a las tablas de la Sociedad Italiana de Adrogué. “Los hago reír, trato de que nadie se enoje y no quiero bajar línea. Pero no cambio mi espectáculo si voy a la zona sojera. Mi discurso es siempre el mismo. Y la gente se ríe”.
Cuenta en su espectáculo esas historias que son de él pero pueden ser de todos, una especie de capital compartido por el imaginario popular. “Trato de identificar en mi tía Elvira que no es mi tía sino la tía de todos algunas anécdotas comunes en todos los barrios”, sintetiza Dady sobre los personajes de los años 60, 70 y 80 sobre todo, cuando todavía la gente tomaba mates en la vereda y se juntaban para hacer la loza de un vecino y después comerse el asadito de rigor o se reunían a ver los partidos de Argentina en el mundial. Porque uno no es, dirá Dady, “lo que vivió sino lo que recuerda de lo que vivió”.
“Hablo de cuando papá que orientaba la antena del televisor, del primer sexo, de las tías que tendían la ropa con la caña con alambre, de cómo era salir a a bailar. La gente grande se caga de risa y también los pibes como mi hijo que tiene 27 años se ríen mucho con eso. Esas historia son las que hoy faltan porque todo es como más fácil”.
Política y humor
Los sonidistas ponen una bachata de Juan Luis Guerra para probar bafles y micrófonos. La interrumpen con el “si, si, hola, hola, si, si” de toda prueba de sonido. El ruido se mezcla con el olor a pizza y con sonidos de sillas que se arrastran y llegan como en sordina hasta este camarín donde Dady responde.
-¿Y la política cómo atraviesa el espectáculo?
-La política no atraviesa el espectáculo en el sentido de que digo “ahora voy a hablar de política”. Pero en la pintura popular que hago de la realidad, en las historias que cuento de un barrio de clase trabajadora habla de una realidad que es fundamentalmente peronista.
-¿Tu posición política modificó el público que viene a verte?
-Yo siempre fui peronista. La verdad, no creo que alguien sea tan necio como para no cagarse de risa durante dos horas porque yo sea K. Me niego a pensar eso, pero bueno, giles hay en todos lados.
En noviembre empieza a grabar una serie para HBO, llamada La Pulsera, donde interpreta un abogado y comparte cartel con Norman Briski.
Décadas de Midachi, radio en América hasta el año pasado (vaciamiento de Sergio Szpolski mediante) pero también en Mitre, cine, tele con El sodero de mi vida, Gasoleros. Agrandadytos. Pero el teatro parece ser el ámbito que más le cabe a un actor que es capaz de subirse al escenario del Colón o de treparse a un cajón de manzanas para hacer reír. Eso se explica por una sola cuestión: el oficio.
“He laburado en la Fiesta la Cerveza en un semi, en cabarets, en peñas, en estadios con 70 mil personas, en el teatro Ópera y me voy amoldando. Ta vez me toca la UOM de San Justo y es un caldo peroncho terrible”, dice y las risa se le vuelve carcajada. “Hay que dejar de lado el ego y ponerse al servicio de la obra. No hay que tener miedo y pararse seguro como artista”.
-¿Qué cosas aprendiste sin que te las enseñen?
-Hoy los chicos pueden aprender danza griega, comedia musical, tap, fagot, oboe. Pero en nuestra época no había nada, loco. Yo aprendí a tocar el charango transportando los tonos de la guitarra. Antes había guitarra, danza clásica y española y listo. Y venir a teatro abierto en Buenos Aires era un viaje imposible. Hacíamos una colecta para que puedan venir dos actores de Santa Fe y los esperábamos para escuchar la información que traían. Es mucha actitud, mucho huevo”.
Hace 43 años debutó en teatro con una obra sobre el lado B de las Invasiones Inglesas. “Soy básicamente actor y después juego a hacer de todo un poco. Cuando hago papeles dramáticos me parece que no desentono, trato de meterme en la profundidad de los personajes. No soy muy técnico pero me mando con una gran intuición y trato de ser verdadero”. Y el papel de ser Dady Brieva, ni más ni menos, es el que mejor le sale.
Más info:
Dady Man en “Recuerdos de barrio”
Sábado 22 de octubre en la Sociedad Italiana, Rosales 1518, Adrogué
Duración: 1 hora y 50 minutos.
Entradas anticipadas al 4294-5242 o por Wassap al 154.0248432










