Pablo Andrés Rial presentó el domingo en la edición 50 de la Feria del Libro de Buenos Aires un trabajo que escribieron a cuatro manos junto con su hermano. Ese fue un viaje compartido sobre una obra que recorre el ambiente de fábrica y retrata la vida del obrero. Pero hay otro viaje, más largo, que Pablo hizo con un libro propio, que lo llevó primero a México y ahora, «Forzado a viajar», lo anotará en la historia porque lo llevó a Italia, donde ya se editó su trabajo de poemas manufacturados en su casa de Longchamps.
Este sueño empezó el año pasado tras la presentación del libro Forzado a viajar en Ciudad de México y en Puebla. Allí «un colega y poeta brasileño me habló de una editorial italiana. Si bien algunos de mis poemas ya habían sido traducidos al italiano y al francés, siempre tuve el anhelo de que mis obras pudieran leerse en otros idiomas, para llegar a más lectores y ampliar el horizonte hacia otras culturas», cuenta Rial a Brown On Line.
La primera experiencia fue con el poemario Aves desplumadas, traducido al portugués y publicado en Brasil hace dos años. Con esa obra logró llegar al sur del continente europeo a través de la editorial italiana Edizioni We, presidida por Nicola Bergasmachi. «Les presenté el libro en español y aceptaron publicarlo. La traducción estuvo a cargo de la escritora brasileña Simona Adivincula, nacionalizada italiana. El proceso de traducción resulta especialmente interesante y meticuloso, ya que, al tratarse de poemas, implica una doble responsabilidad y, por lo tanto, un gran desafío. Existen palabras muy propias del español argentino que debieron adaptarse al italiano sin que los textos perdieran su esencia. Para ello, mantuvimos varias reuniones con el fin de despejar dudas y alcanzar acuerdos.«
Forzado viajar nace en el año 2023, lo publicó en México la editorial Paserios Ediciones. «El libro tuvo muy buena recepción y por eso surgió la intención de que sea traducido en su totalidad a otros idiomas. Es un libro que muchos consideran minimalista e intimista, lo cual yo comparto. Contiene muchos poemas breves que se enfocan en lo cotidiano, en el día a día, en la memoria, el recuerdo, lo transitorio y lo fugaz; es decir, lo efímero. También parte de la observación del barrio, del movimiento de la calle, de la gente, de las sensaciones de finitud.»
«La inspiración no llega por sí sola, súbitamente, sino que hay que salir a buscarla y tener mucha paciencia en los momentos en los que no aparece. Al menos eso me sucede en esta etapa de la vida. Muchos de los poemas que forman parte del libro han nacido en la pandemia, cuando fallece mi padre.» Pablo Andrés Rial.
-¿Existen recetas para escribir?
-Creo que hay muchas “recetas” que uno escucha cuando le sugieren puntos de partida para escribir poesía, pero no estoy tan seguro de que todas sean aplicables, ya que depende de la persona que uno es y de la forma en que cada uno llega a la escritura. En mi caso, lo que siempre funciona es la observación y el silencio. Por un lado, que afloren y broten las emociones y sensaciones desde el contacto directo con lo externo e impacte con lo interno que tenemos dando vueltas, recurrir la naturaleza, la rutina, una plaza, caminar, viajar en transporte público, conversar como fuente, materia prima de la escritura. También pueden surgir poesías a partir de conversaciones o lecturas.
Uno de los poemas traducidos al italiano:
Mia madre è morta
in un giorno come oggi
un giorno come un altro qualsiasi
poteva essere
un lunedì
un mercoledì o una domenica d’estate
inverno o primavera
in un’ora come un’altra qualsiasi,
potevano essere
le quattro del pomeriggio
mezzogiorno
o le tre del mattino.
Quando mia madre è morta
ho coperto la sua casa di fango
ho inondato la sua stanza
e anche il suo giardino
ho strappato i fiori che curava con tanto amore
ho bruciato la tovaglia su cui cenavamo
e ho rotto le porte
ho portato via i suoi cani
e li ho nutriti
è stato un giorno come oggi
un giorno come tanti
che non è mai esistito
e che non potrò dimenticare.
Mi madre murió
en un día como hoy
un día como cualquier otro
podría haber sido
un lunes
un miércoles o un domingo de verano
invierno o primavera
en una hora como cualquier otra,
podrían haber sido
las cuatro de la tarde
el mediodía
o las tres de la mañana.
Cuando mi madre murió
cubrí su casa de barro
inundé su habitación
y también su jardín
arranqué las flores que cuidaba con tanto amor
quemé el mantel sobre el que cenábamos
y rompí las puertas
me llevé a sus perros
y los alimenté
fue un día como hoy
un día como tantos
que nunca existió
y que no podré olvidar.









