El Ministerio de Trabajo bonaerense dictó la conciliación obligatoria en el Club Atlético Banfield debido a una ola de despidos desatada por la institución presidida por Matías Mariotto, en una medida antecedida de graves deudas salariales en todas las actividades del club. «No nos pagan porque quieren que renunciemos, pero yo llevo 14 años acá, no me voy a ir asi nomás», dijo una empleada del predio de Luis Guillón. A los jugadores les deben dos meses de sueldo.
Con el dictado de la conciliación obligatoria, las autoridades de la institución y los representantes de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDYC) deben abrir una mesa de diálogo que implica la reincorporación de ocho empleados despedidos. El gremio se comprometió a levantar la retención de tareas que sin actividad las sedes del club.
Banfield les debe marzo y abril a sus empleados y registra una demora de más de un año en los pagos de los salarios. Incluso lo sufireron los mimso jugadores del plantel profesional de primera división. Ante la falta de respuestas, los trabajadores iniciaron una medida de fuerza: mantenimiento, cocina y el área de lavandería, esenciales para el funcionamiento del plantel profesional y las divisiones inferiores -Banfield tiene en su prediod e Luis Guillón muchos jóvenes viviendo en su pensión.
Actualmente, el club acumula siete inhibiciones activas en la FIFA por deudas con otros clubes y futbolistas del exterior, lo que le impide incorporar nuevos refuerzos en los próximos mercados de pases hasta que no regularice su situación contable.
A algunos empleados les pagaron la mitad del salario de marzo para que levantasen la medida de fuerza. A pesar de eso y de estar en falta con los empleados, el club echó a 8 empleados. El gremio denunció «persecución sindical y arbitrariedad absoluta», contra trabajadores con más de 20 años de antigüedad.









