La empresa que fabrica productos sanitarios de Avellaneda y es la mayor productora de su tipo en nuestro país, mantiene un plan de reducción drástica de su producción, con una fuerte achique en su personal debido a un plan de retiros voluntarios que empezó hace más de dos años para adaptar la nueva política de la empresa: importar desde India, China y Turquía los sanitarios que producía en su planta.
La nueva modalidad de producción de la empresa creada en 1911 mantiene casi sin operar a sus líneas de producción, que ahora reciben el material embalado desde la India (el caso de las piletas de cocina que antes hacían sus operarios) y le imprimen la marca con una máquina fabricada en China, desde donde también importan otra de las series de sus sanitarios. Eso implicó una tanda de despidos y de salidas por retiros voluntarios. «En dos años la fábrica se redujo entre un 70 y 80 por ciento», calcula alguien que conoce los pormenores de la compañía.
En julio de 2024 Ferrum interrumpió su producción por exceso de inventario en su planta de Villa Rosa, partido de Pilar. En ese momento despidió a unos 100 operarios. El freno en la construcción y la importación de sanitarios desde China operaban como variables de ese ajuste, según lo dicho en aquella oportunidad por Rodolfo Viegener, CEO y dueño de Ferrum. «Si bien se trata de productos importados, carecen de durabilidad y garantía, es lógico que los consumidores opten por ellos debido a su bajo precio», reconoció.
Dos años más tarde, la opción que encontró Ferrum para igualar esos valores sin afectar la viabilidad de sus negocios fue importar el material adaptado a sus estándares de calidad y sacarlo al mercado. Para eso redujeron drásticamente su personal productivo. A nivel salarial, el personal más antiguo es quien mejores salarios percibe, pero los nuevos empleados, tomados por agencia, cobran menos de la mitad.
Las líneas de producción están paradas casi en su totalidad (solo permanece activa una línea económica de producción de sanitarios) y los empleados que hasta hace unos meses moldeaban inodoros, piletas y bidets ahora clasifican ahora el material importado, lo sellan con un láser con el nombre de la compañía y lo embalan. A algunos empleados les bajaron el sueldo, pero a los operarios más antiguos la empresa, por ahora, les respeta el salario y su categoría.
Por los pasillos de la centenaria fábrica de Avellaneda se empezaron a ver hace unos años ingenieros chinos viendo el proceso productivo. Y sus trabajadores se alarmaron: sabían que la producción iba a cambiar su eje para reorientarse hacia esta nueva etapa de la compañía, donde los pasillos lucen desiertos y las líneas de producción permanecen en silencio.










