El rock argentino se quedó sin su última gran leyenda. Esta mañana se confirmó el fallecimiento de Carlos Alberto «El Indio» Solari a los 77 años en su casa de Parque Leloir, tras una larga batalla contra la enfermedad de Parkinson. La noticia generó un dolor profundo y generalizado en millones de fanáticos. Los Clubes Atlético Lanús y Racing Club salieron a despedir al máximo ícono del rock nacional, recordando las noches históricas en que el Indio pisó el suelo de nuestra región para transformarlo misa ricotera.
«En el día del fallecimiento de Carlos ‘Indio’ Solari, recordamos el recital brindado por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el Microestadio Antonio Rotili 1º de mayo de 1992», postearon desde las redes del club granate la institución, desatando una ola de nostalgia entre miles de hinchas y fanáticos ricoteros.
Casi en simultáneo, desde Avellaneda llegó el mensaje de la Academia, con una carga emotiva que eriza la piel de cualquier futbolero y ricotero: «En el recuerdo eterno de haber pasado por nuestra casa, en nuestra gente y en nuestras banderas. Hasta siempre, Indio», publicaron junto a una foto mítica del Cilindro colmado de trapos.
1992: Las tres noches de furor en el Microestadio de Lanús
Fueron cuatro fechas que quedaron grabadas a fuego en el ADN ricotero: 1, 2, 3 y 8 de mayo de 1992. La banda comandada por el Indio Solari y Skay Beilinson varrastraba una herida abierta: la muerte de Walter Bulacio tras las rejas de la Federal un año antes. En la Capital Federal, la banda era «persona non grata» y las trabas burocráticas les cerraban las puertas de Obras Sanitarias.
El lugar tenía capacidad para unas 5.000 personas, pero la realidad de la calle pasó por arriba cualquier control. Se calcula que más de 8.000 almas se apretaron por noche adentro de la cancha de básquet, mientras otras miles quedaban afuera. Presentaban La Mosca y la Sopa, un disco que terminó de consolidar su masividad. Las tres noches arrancaron bien arriba con los acordes de «El pibe de los astilleros». Aquel fin de semana, miles de jóvenes coparon las calles de Lanús en una peregrinación que marcó un antes y un después para el barrio.
A la par de la fiesta, la tensión con la Policía Bonaerense afuera dejó postales de corridas, gases y camiones celulares llenos, un clásico de la época para una juventud que buscaba su lugar de pertenencia a los empujones en pleno menemismo.
En mayo de 2022, el Club Lanús celebró el 30º aniversario de estos míticos recitales con un gran evento cultural en su sede social (Av. 9 de Julio 1680). Durante la jornada, la institución descubrió una placa conmemorativa, presentó un mural alusivo y contó con la participación de su coro institucional para homenajear a la banda y a los fanáticos.
1998: El Cilindro de Avellaneda y el «Último Bondi»
Seis años después de la locura de Lanús, el fenómeno ya no entraba en ningún gimnasio. Los Redondos eran una marea humana incontrolable. La revancha en el Sur llegó el 18 y 19 de diciembre de 1998, cuando Patricio Rey copó el Estadio Presidente Perón de Racing Club para presentar Último Bondi a Finisterre.
Fueron las noches de presentación oficial de Último Bondi a Finisterre, un álbum donde la banda experimentó fuertemente con sonidos electrónicos y samplers. A pesar del cambio de audio, la fidelidad del público no flaqueó: el Cilindro lució repleto y vibró con clásicos eternos como «Juguetes perdidos», «La bestia pop» y «Queso ruso». El pogo en el césped de la Academia todavía es recordado por los vecinos como uno de los momentos de mayor efervescencia en la historia de la ciudad.
El idilio de Los Redondos con la Zona Sur no fue una casualidad comercial. La poética del Indio encajó a la perfección con el aguante de un Conurbano que promediando los 90 sufría los embates de la crisis. Las canciones se transformaron en el documento de identidad de miles de pibes que no encontraban su lugar en ningún otro lado.










