La empresa Trenes Argentinos anunció un plan para reacondicionar las vías entre Constitución y Temperley del Tren Roca, un sector que arrastra desgaste y limitaciones operativas. Pese al fuerte malestar y los rumores de parálisis, desde la empresa niegan que el servicio se vaya a cortar por dos años, aunque admiten que habrá «cortes parciales» los fines de semana.
La Línea Roca se encamina a iniciar una obra largamente demorada en el trayecto que va desde el paso bajo nivel de la calle Brandsen, en Barracas, hasta la estación de Temperley. El proyecto oficial intenta dar respuesta al avanzado estado de deterioro de una infraestructura que colapsa a diario, con vías y puentes que superan antigüedad sin intervenciones de fondo.
El anuncio de los trabajos, lejos de traer tranquilidad, encendió las alarmas entre los millones de trabajadores que dependen del servicio. En los últimos días se multiplicaron las versiones sobre una supuesta suspensión total de los trenes durante los fines de semana por un lapso de dos años. Ante la presión por el descontento social, desde Trenes Argentinos salieron a cruzar los rumores, tildando la información de «incorrecta» y asegurando que no habrá afectaciones directas a corto plazo.
El esquema que defiende la empresa estatal contempla realizar las tareas más pesadas en «ventanas nocturnas» de unas seis horas, un margen de tiempo ajustado que busca evitar el impacto en las horas pico. Sin embargo, el propio plan de Trenes Argentinos Infraestructura deja abierta la puerta a complicaciones mayores: admitieron que para las obras de gran complejidad técnica se recurrirá a cortes parciales los fines de semana. Aunque aclaran que estas suspensiones se definirán «de manera progresiva», para los usuarios habituales del Roca representa la certeza de que los viajes de sábado y domingo sufrirán alteraciones.
Desde Trenes Argentinos Infraestructura explicaron que la intervención responde al fuerte deterioro que presenta el tendido ferroviario actual. “La obra es necesaria por el estado de deterioro de la infraestructura de vías, que cuenta con más de 40 años de antigüedad y hoy tiene precauciones para poder operar”, detalla la vocera. En ese sentido, indica que el objetivo principal será mejorar la seguridad operacional y reducir los tiempos de viaje de los pasajeros.
La última renovación integral de este tramo clave se remonta a antes de 1985, realizada en el marco de la histórica electrificación de los ramales a Glew y Ezeiza.
Desde aquel hito, la demanda no paró de crecer mientras el tendido de vías se mantenía prácticamente idéntico.









