El brutal femicidio de Malena Maidana, una joven de 26 años asesinada de diez puñaladas en Ezeiza, sumó un capítulo de absoluta indignación tras descubrirse que el personal sanitario que acudió a auxiliarla le robó el teléfono celular. Una médica, una enfermera y un ambulanciero fueron denunciados y quedaron bajo investigación luego de que se comprobara que aprovecharon el momento en que constataban su deceso para sustraer un iPhone que se encontraba entre sus pertenencias.
El hecho salió a la luz cuando los investigadores, en busca de pistas sobre el asesino, intentaron localizar el dispositivo móvil de la joven madre. Para sorpresa de las autoridades, el GPS no marcó la guarida del homicida, sino la Base de Salud Nº4 de Ezeiza, el centro operativo del personal sanitario que había asistido esa noche al barrio La Unión. Tras un rastrillaje en el lugar de trabajo de los sospechosos, el teléfono fue hallado oculto en un arbusto cercano a la ambulancia, confirmando que el hurto se produjo mientras la joven yacía sin vida tras el ataque.
La investigación, que inicialmente fue instruida por la UFI N°1 a cargo de Florencia Belloc antes de pasar a la fiscalía especializada en violencia de género de María Lorena González, derivó en la detención de los tres implicados. Se determinó que la enfermera de 54 años fue quien efectivamente retiró el equipo de la escena del crimen. Este acto de desprecio ocurrió mientras se peritaba el cuerpo de Malena, quien había sido interceptada por la espalda y atacada con una saña atroz que le provocó heridas mortales en la nuca y el cuello.
Malena Maidana fue asesinada el domingo por la noche cuando salió a caminar por su barrio en La Unión, Ezeiza. La joven de 26 años, madre de un niño de 3, fue interceptada por la espalda por un hombre que le asestó más de 10 puñaladas y le provocó un corte profundo en el cuello. Su cuerpo fue encontrado cerca de la madrugada por un vecino que salió a sacar la basura y dio alerta a las autoridades.
La justicia logró dar con el principal sospechoso del femicidio: un joven de 22 años identificado como N.L.D.H. En su domicilio se incautaron prendas lavadas, zapatillas con manchas de sangre y una colección de cuchillos.Como no existía un vínculo previo entre el agresor y la víctima, los investigadores manejan la escalofriante hipótesis de que el crimen fue cometido por placer, cerrando un caso marcado tanto por la violencia extrema del asesino como por la falta de ética de quienes debían asistir a la víctima.










