«Mi novio me tiene de rehén», susurró Noelia Carolina Romero desde una casa en Lavalle al 1700 en Temperley. Adentro, Tomás Adrián Núñez que ya tenía una denuncia por violencia de género de una pareja anterior, la tenía encerrada y no le permitía salir. La Unidad Funcional de Instrucción número 17 de Lomas de Zamora, avanza en el análisis de las comunicaciones telefónicas asociadas al femicidio de la vecina de 30 años ocurrido el pasado sábado. Los registros de audio y los mensajes de texto previos al desenlace se convirtieron en las pruebas centrales para la imputación de Núñez.
La reconstrucción judicial establece que el propio Núñez inició la secuencia con un llamado a la línea de emergencias a las 13 horas, donde afirmó que tenía secuestrada a su pareja y que la iba a matar. Minutos después, cuando el personal policial ya se encontraba en la puerta de la propiedad intentando dialogar con el hombre, se constató un segundo testimonio de la víctima desde el interior de la casa. En ese momento, Rivero llegó a decir que estaba bien pero que no la dejaban salir, remarcando la necesidad de abandonar el lugar.
Poco antes del ingreso de las fuerzas de seguridad, la mujer logró efectuar una llamada paralela al 911 en la que solicitó una ambulancia y reiteró que su vida corría peligro. De acuerdo con la hipótesis de la investigación, el agresor descubrió esta última comunicación, lo que precipitó el ataque con un arma blanca antes de que los efectivos lograran sortear las trabas y barricadas colocadas en los accesos de la finca.
La fiscalía incorporó también los mensajes que Núñez envió a su hermana momentos antes del crimen, en los cuales manifestaba sospechas de una presunta infidelidad con su otro hermano, quien residía en una vivienda trasera del mismo lote, y anticipaba que los iba a matar a los dos para luego quitarse la vida. El aviso permitió que la mujer alertara a su familiar para que no se aproximara al lugar, evitando una doble tragedia.
Por otra parte, las pericias técnicas realizadas dentro del inmueble aportaron datos sobre la modalidad de convivencia de la pareja, que se había mudado formalmente hacía dos meses desde Llavallol. Los investigadores procedieron al secuestro de una cámara de seguridad con visión de 360 grados instalada en el comedor de la vivienda, la cual estaba orientada exclusivamente hacia el interior del domicilio para monitorear los movimientos de la víctima.
Asimismo, fuentes judiciales indicaron que los primeros testimonios de allegados y exparejas de Núñez coinciden en describir un esquema de control basado en videollamadas obligatorias durante la madrugada, bajo el argumento de comprobar si las mujeres se encontraban solas en sus casas.
La causa se encuentra caratulada como homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género. Núñez permanece detenido a disposición del Juzgado de Garantías número 3, mientras que la Secretaría de Género del Municipio de Lomas de Zamora interviene para brindar asistencia económica y legal a la familia de la víctima.









