Por Juanma Verón
El ex campeón mundial de boxeo Sergio «Maravilla» Martínez, visitó el barrio Don Orione este martes, donde encabezó una charla motivacional ante más de un centenar de vecinos y luego dictó una clase práctica de boxeo. El encuentro se realizó en el Club Atlético Don Orione (CADO), sede de la escuela de boxeo que dirige Leo Balza. Allí, el ex campeón compartió reflexiones sobre disciplina, superación y conciencia dentro del deporte.
“El secreto del boxeo es no dejarse pegar”, afirmó Martínez ante los presentes. “El boxeo no es un juego: cada golpe en la cabeza tiene una consecuencia directa en tu vida. Por eso lo primero que tenés que aprender es a defenderte. La defensa es vital para tener muchos años de carrera y de vida. Uno gana cuando recibe pocos golpes. Antes de subir a recibir golpes, preguntate: ¿cuántos años quiero vivir?”.
La jornada estuvo atravesada por pasajes de su historia personal. Recordó su adolescencia en el barrio Malvinas de Claypole y las carencias que marcaron sus primeros años: “Viví hasta los 17 en un barrio con calles de tierra; mi casa tenía goteras y no tenía baldosas. Hubo días en los que no teníamos qué comer”. También evocó su etapa en España: “Allá también pasé hambre, pedía comida en Cáritas”, contó, subrayando que esas dificultades no lo frenaron, sino que reforzaron su determinación. “Mi mayor hambre fue de superación. Tenía un objetivo claro en la cabeza. Jamás me rendí. Resistir fue parte de este camino”.

A pesar de un recorrido atravesado por obstáculos, Martínez construyó una carrera de elite: fue campeón mundial en dos divisiones —superwelter y mediano—, conquistó nueve títulos mundiales a lo largo de su trayectoria y durante cuatro años se mantuvo en el top 3 del ranking libra por libra, compartiendo podio con figuras como Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao. En 2010, además, fue distinguido como el mejor boxeador del año.
La visita dejó algo más que una clase de boxeo: dejó una enseñanza clara sobre constancia, preparación y mentalidad. En Don Orione, “Maravilla” recordó que los campeones no se construyen sólo en el ring, sino también en la decisión diaria de no rendirse, porque cuando hay disciplina y convicción, incluso en el barrio más humilde puede nacer un nuevo campeón dispuesto a ir por todo.










