Luego de permanecer varios días internada en el hospital Luisa Cravena de Gandulfo, de Lomas de Zamora, en el cual también trabajaba, falleció el lunes la enfermera Lucila Nuñez, de 57 años, y se convirtió así en la segunda profesional de salud de ese hospital de Lomas de Zamora en morir a causa de coronavirus.
Un nutrido grupo de compañeras y compañeros la despidió de forma emotiva, con aplausos y un grito colectivo: «Lucila, presente, ahora y siempre», dijeron cuando el cortejo fúnebre frenó sobre la calle Balcarce, en la puerta del hospital ubicado en el centro de Lomas de Zamora.
Lucila se contagió el 6 de julio en el hospital. Trabajaba en el segundo piso, en clínica médica, y por ser paciente de riesgo, había solicitado el pase al sector Maternidad para evitar el contagio. Sus compañeras dijeron que la jefa de Enfermería, Miriam Casteló, le dijo que iba a cambiarla apenas ingresen enfermeras nuevas.
«Pero ingresaron 52 enfermeras y nunca la cambiaron de sector», dijeron las compañeras de Lucila, que había decidido seguir trabajando en el hospital pese a ser paciente de riesgo y, por ende, estar habilitada para pedir licencia.
Omar Vargas, enfermero de guardia del Gandulfo y contagiado de Covid-19, quien desde hace dos semanas encabeza la lucha de un grupo de trabajadores de la salud que reclaman a la dirección de ese centro de salud un mejor trato a los profesionales de la salud, sintetizó el sentimiento colectivo de los profesionales. «Estamos cayendo los enfermeros y las enfermeras. Esto es crónica de una muerte anunciada», dijo.
Es que hace María Ester Ledesma, enfermera del hospital, falleció a comienzos de junio pasado y su muerte trajo polémica: mientras que el sindicato CICOP decía que ella había solicitado licencia por ser insulinodependiente y el hospital se la negó, las autoridades del hospital lo negaron.










