La vida del ginecólogo Pablo Ghisoni dio un giro radical en apenas un año. Tras pasar casi una década distanciado de sus hijos menores debido a una prohibición de acercamiento por una denuncia falsa de abuso sexual en su contra, este Día del Padre logró almorzar con sus tres hijos reunidos en su casa de Temperley. El médico, de 57 años, confiesa que todavía le cuesta asimilar cómo su realidad pudo haber cambiado tanto desde aquel Día del Padre de 2025, cuando debió forzar la distracción para camuflar la angustia por no ver a Tomás y a Ignacio, los menores de la familia.
El quiebre definitivo de esta historia ocurrió el 19 de julio del año pasado, cuando su hijo del medio, Tomás, publicó un video en redes sociales en el que se retractó de la acusación que había realizado a sus 12 años. El joven, que hoy estudia abogacía, confesó públicamente que el relato no había sido un invento suyo, sino una historia impuesta y digitada por su madre, Andrea Vázquez, quien incluso lo había instruido sobre cómo responder en las pericias psicológicas de la causa. Este testimonio no solo generó un fuerte revuelo mediático, sino que aceleró la revinculación familiar. Pocos meses después, Ignacio, el hijo menor que por entonces tenía 16 años y vivía con su madre, también decidió acercarse a Ghisoni, al punto de que hoy en día convive con él.
En el plano judicial, el médico de Lomas ya había sido absuelto por unanimidad en agosto de 2023 por el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de Lomas de Zamora, luego de haber cumplido casi tres años de prisión, pena que transcurrió en una clínica psiquiátrica debido al riesgo de que se quitara la vida ante una injusticia. Sin embargo, la batalla legal se extendió hasta marzo de este año, cuando la Suprema Corte de Justicia bonaerense desestimó un recurso de queja de su exesposa y dejó firme el veredicto absolutorio. Actualmente, el escenario se invirtió y Vázquez está siendo investigada por el presunto delito de falso testimonio agravado en causa criminal.
A pesar de la felicidad por el reencuentro y de haber compartido las últimas vacaciones de verano juntos, tanto el médico como sus hijos aclaran que el vínculo todavía está en construcción. Ghisoni recuerda con enorme emoción el impacto de volver a ver a Ignacio tras diez años de contacto cero, admitiendo que no lo reconoció de inmediato porque la última vez que lo había visto era apenas un niño. Aunque el proceso no es sencillo y todavía restan heridas por sanar, el profesional destaca la valentía de Tomás por haber tenido el coraje de cambiar su discurso públicamente, mientras que el joven concluye que simplemente hizo lo que correspondía para abordar la realidad y hacer justicia.









