El sistema de transporte del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. A la advertencia de las cámaras de colectivos por una deuda millonaria del Estado, se suma la denuncia del sindicato de trenes sobre el estado «calamitoso» de la infraestructura. El resultado para el usuario es el mismo: menos frecuencias, más esperas y un servicio en emergencia permanente.
En el sector ferroviario, el sindicato La Fraternidad ha lanzado una advertencia que describe un escenario crítico para el corto plazo. Según la organización gremial, de mantenerse el rumbo económico actual y la falta de inversión en mantenimiento, los trenes del AMBA podrían pasar a circular con apenas una formación por hora. Esta posible reducción drástica responde a la falta de material rodante y al precario estado de las vías y el sistema de señales, factores que ponen en riesgo la seguridad operacional. A pesar de la vigencia de la Emergencia Ferroviaria dictada por el Gobierno nacional, el gremio denuncia que hoy ya se registra una disminución del 30% en los servicios ofrecidos debido al vaciamiento operativo.
Por otro lado, el transporte automotor enfrenta un conflicto financiero de dimensiones históricas. Las cámaras que agrupan a las principales líneas de colectivos, como CTPBA y CEAP, han formalizado su declaración de emergencia ante una deuda por compensaciones estatales que supera los 128.000 millones de pesos. Las empresas señalan que la situación es financieramente insostenible, lo que las obligará a profundizar los recortes de frecuencias que ya se perciben en las calles. Estas medidas impactarían con mayor fuerza en los horarios nocturnos y en los recorridos de menor demanda, afectando la conectividad en los momentos de mayor vulnerabilidad para el pasajero.
El futuro inmediato del servicio depende ahora de las definiciones políticas que surjan el próximo jueves 30 de abril. En esa fecha, representantes de las cámaras empresarias mantendrán un encuentro decisivo en la Secretaría de Transporte de la Nación con el objetivo de destrabar el pago de la deuda acumulada y actualizar los subsidios.
Los usuarios enfrentan un escenario de incertidumbre total donde viajar cada día se convierte en una odisea de largas esperas y unidades desbordadas.









