En el marco del programa de embellecimiento urbano, el Municipio de Almirante Brown presentó la “Galería en homenaje a Soldi”, un nuevo mural emplazado en la intersección de la avenida Espora y 30 de Septiembre, uno de los principales accesos al distrito.
La obra incluye cinco piezas del reconocido artista Raúl Soldi, que reciben a vecinos y vecinas poniendo en valor este punto estratégico. Los trabajos fueron realizados por los artistas Eki Besada y Heber Martínez y la restauración y coordinación estuvo a cargo de Tin.
Además, en paralelo, se llevaron adelante tareas de restauración de los retratos de Caloi, Soldi y Borges ubicados sobre la avenida Espora.
Esta iniciativa se enmarca en el programa “Ciudad Museo a Cielo Abierto”, que impulsa el arte público y la recuperación de espacios urbanos a través de figuras destacadas de la cultura, el arte, la música y la literatura en todo el distrito.
Es difícil no pensar en Raúl Soldi cuando se habla de Glew, ya que hizo que la localidad traspasará las fronteras al convertir con con sus manos y su ingenio a la Capilla Santa Ana de Glew en una obra más de arte.El pintor demoró 23 veranos de trabajo silente en darle forma final a los 13 murales de la Capilla Santa Ana, donde relata los episodios de la historia de Santa Ana, la madre de la Virgen María, hechos con la técnica del fresco a la manera renacentista, que consiste en trabajar con la pared húmeda y con una mezcla de color y caseína.
Soldi, el único pintor que tiene dos de sus pinturas en el Vaticano, de 1924 a 1932 vivió en Europa, primero en Alemania, luego en Milán, donde el maestro primero fue alumno. Estudió, pero sobre todo compartió movimientos de vanguardia de la Europa que todavía trataba de recomponerse tras la Primera Guerra Mundial.
En 1953 comienza una de sus mayores obras: empieza a pintar los frescos de la capilla San Ana, de Glew, una obra que le demandó 23 veranos. En Glew, Soldi pasaba sus vacaciones y durante esos días de larga luz se subía al andamio y le daba forma a esa monumental obra que puede visitarse en Glew.
En 1966 redecora la cúpula del Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires. Soldi ya era un pintor de culto, que colgó muestras multitudinarias que aun hoy son récord para esta rama del arte. Siguió activo hasta que la muerte le puso negro a sus colores, el 21 de abril de 1994, cuando el hombre que metió a Glew en su universo de formas y figuras se fue al silencio para dejar tras de sí una obra que lo sobrevivirá por los siglos de los siglos.









