Este lunes 22 de diciembre, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Lomas de Zamora condenó al ginecólogo Diego Javier Clementi a la pena de 14 años de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer su profesión, tras hallarlo culpable de múltiples abusos sexuales cometidos contra sus pacientes. El médico cumplirá arresto domiciliario hasta que el fallo quede firme.
El tribunal, integrado por los jueces María Fernanda Anaya, Marcelo Hugo Dellature y Luis Miguel Gabian, determinó la responsabilidad de Clementi en los ataques denunciados por 13 víctimas. Si bien la fiscal Viviana Giorgi había solicitado 15 años de prisión y la querella una pena de 22 años, el tribunal finalmente fijó la condena en 14 años.
Pese a que el médico llegó al proceso en libertad, los jueces ordenaron su arresto domiciliario, medida que se mantendrá vigente hasta que la sentencia adquiera firmeza.
La lectura del veredicto se llevó a cabo en un clima de extrema tensión. En las afueras de los tribunales, organizaciones de género y colectivos de mujeres, bajo consignas como «Clementi abusador», celebraron la condena como un acto de reparación para las víctimas. Por otro lado, un grupo de personas que respaldaban al médico insistieron hasta el último momento en su supuesta inocencia, alegando «falsas denuncias».
Los abusos ocurrieron entre 2017 y 2022 en el ámbito de las consultas ginecológicas. Clementi, de 57 años, operaba en su propia clínica privada, «Sur Gametos» (anteriormente «Clínica de la Mujer») en Burzaco, y también desempeñaba funciones en el Hospital Evita de Lanús. Los delitos probados durante el juicio oral incluyen abusos sexuales con acceso carnal reiterados y hechos calificados como gravemente ultrajantes.
Según se acreditó en la investigación, Clementi utilizaba su posición de poder y el marco de las consultas médicas para agredir a sus pacientes. Estos ataques afectaron a mujeres que confiaban en su rol profesional. Durante el cierre del debate, antes de conocerse la sentencia, el médico de 57 años había hecho uso de sus últimas palabras únicamente para pedir disculpas por haber sido supuestamente tosco en su trato.
Respecto a su situación procesal, el tribunal dispuso que Clementi cumpla arresto domiciliario hasta que la sentencia quede firme. Cabe recordar que el ginecólogo, quien también trabajaba en el Hospital Evita de Lanús, había llegado al juicio en libertad tras haberle sido rechazados previamente diversos pedidos de sobreseimiento. Con esta decisión, la justicia respalda el relato de las víctimas que, tras años de espera y habiendo enfrentado un proceso judicial extenuante, finalmente obtuvieron una condena que aparta definitivamente al imputado del ejercicio de la medicina.










