Al cumplirse 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, Almirante Brown se consolida como uno de los puntos clave para entender la capilaridad del terrorismo de Estado en el sur del Conurbano bonaerense. Según el Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado (RUVTE) y el trabajo de organismos locales, el distrito contabiliza 73 personas detenidas-desaparecidas que residían o fueron secuestradas en sus localidades.
La reconstrucción histórica ha permitido identificar una red logística que utilizó dependencias oficiales y propiedades privadas para la privación ilegítima de la libertad, el tormento y la desaparición de ciudadanos.
Las comisarías como Centros Clandestinos de Detención (CCD)
El sistema represivo en Almirante Brown no fue periférico, sino que operó en el corazón de sus centros urbanos a través de las comisarías. Estas dependencias integraron el engranaje del terror permitiendo el «ablande» de los secuestrados mediante torturas. Funcionaron cinco centros clandestinos de detención, tortura y exterminio: Comisarías 1° de Adrogué, 2° de Burzaco, 4° de Longchamps, 5° de Rafael Calzada y 6° de Claypole.
La dependencia de Adrogué funcionó como centro logístico de coordinación dentro de la cabecera del partido; la de Burzaco es señalada por numerosos testimonios como un punto de detención donde los calabozos del fondo albergaban a secuestrados en condiciones infrahumanas y la comisaría 5ª de Rafael Calzada: Vinculada operativamente con el destino final de muchos cuerpos en el cementerio local.

Las personas secuestradas allí esperaban en esas comisarías el traslado a otros Ex Centros Clandestinos de Detención con asiento en La Tablada, el Vesubio, el Banco/Puente 12 ya que Almirante Brown dependía jurisdiccionalmente de esos lugares.
Hoy estos destacamentos tiene en sus entradas unas placas de color negro con letras blancas que identifican a estos destacamentos como Ex Centros Clandestinos de Detención, una forma de mantener viva la memoria de los desaparecidos y torturados por la dictadura y de seguir construir, en cada paso de las vecinas y vecinos que circulan por alli, los valres d ela verdad, la justicia y la democracia.
El Cementerio de Rafael Calzada
El Cementerio Municipal de Rafael Calzada ocupa un lugar central en la causa judicial por el plan sistemático de desaparición de personas. En este predio, específicamente en el sector conocido como «Zona V», se realizaron inhumaciones clandestinas de personas asesinadas en diversos operativos del Conurbano.
Según documentación obrante en el Archivo Nacional de la Memoria, hasta la fecha pudieron ser identificadas judicial y administrativamente al menos trece víctimas. En la mayoría de los casos, los homicidios ocurrieron durante falsos enfrentamientos en la vía pública o en domicilios particulares. Algunas víctimas habían sido vistas en distintos centros clandestinos de detención.
Los cuerpos eran traídos al cementerio durante la madrugada para ser enterrados ilegalmente por integrantes de las Fuerzas Policiales y Armadas, en ocasiones vestidos de civil. De acuerdo con exempleados, en su mayoría desplazados de su trabajo a mediados de 1978, estos procedimientos se realizaban con la complicidad de las autoridades del cementerio.
En 1977, se realizaron las primeras identificaciones por parte de familiares de las víctimas. En 1983, a partir de una denuncia por enterramientos ilegales efectuada por el entonces intendente de Almirante Brown, el Juzgado en lo Penal Nº 3 de Lomas de Zamora emitió una orden para exhumar cuerpos enterrados como NN y en forma clandestina durante el terrorismo de Estado. En esta instancia solamente pudo concretarse una identificación. En 1987, los cuerpos fueron reinhumados de forma desorganizada en un mausoleo de este cementerio nombrado “Sepulcro de los desaparecidos”.

Fue tras la recuperación democrática que la denuncia del ex intendente Félix Flores permitió la intervención de la justicia y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). El hallazgo de restos y la posterior identificación de víctimas transformó a este sector del cementerio en un Sitio de Memoria, donde actualmente se realizan tareas pedagógicas para explicar el funcionamiento del circuito represivo.









