La historia de Maximiliano Gocki, empleado del Carrefour Maxi de Burzaco (Monteverde al 7000), tiene idas y vueltas: lo echaron dos veces, ambas veces la justicia le dio la razón, pero en el más reciente de los despidos, producido debido a que el empleado participó en una asamblea («fue despedido por una falsa causal», dice la resolución de la cautelar), no está siendo cumplido por la multinacional del grupo Mulliez, una familia francesa que opera en nuestro país desde los años 90, ya que le negaron el ingreso a la tienda. Entretanto, el empleado denuncia que el Sindicato de Empleados de Comercio es cómplice de la empresa en el modus operandi, que se repite en otros locales, según denuncias que recibió Brown On Line.
El 31 de octubre de 2025 el Juzgado del Trabajo 77 ordenó la reinstalación de Maximiliano en su puesto de trabajo, pero al presentarse en su horario normal, la empresa no le permitió el ingreso. En su presentación Gocki, vecino del Barrio Lindo, dijo que fueron violentados sus derechos sindicales, con cuatro testigos que apoyaron sus dichos.
«Fui despedido en 2023 por participar en una asamblea y denunciar las precarias condiciones laborales que teníamos en el local de Burzaco. Fui despedido y reincorporado junto con mi compañero Rodrigo Coliqueo. Hubo más despidos en complicidad con el sindicato, pero esos compañeros no tuvieron la misma suerte que nosotros», le dice a Brown On Line.
El 2 de septiembre, luego de que Maxi enviara una carta documento pidiendo recuperar su afiliación sindical, fue despedido otra vez. «Estamos en lucha y quiero decirles a todos que seguimos peleando, peleamos contra titanes, con la complicidad del sindicato que nos entregan, hay que dar la pelea. hablen, vayan, luchen, vamos a seguir y a resistir y luchar», dijo Gocki.
La maniobra de fondo intenta impedir la participación de Maxi en las elecciones sindicales del SECAB (Sindicato de Empleados de Comercio de Almirante Brown), donde se postulaba como candidato opositor a la burocracia encabezada por Gabriel Esteban Monteiro.
El Juzgado Nacional del Trabajo Nº 77 declaró nulo ese despido por discriminatorio y antisindical, y la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (Sala II) confirmó el fallo en junio de 2025. La justicia ordenó la reinstalación plena del trabajador con antigüedad y categoría reconocidas. Pese a la sentencia firme, Carrefour nunca cumplió. Abrió un legajo falso fechado en 2023, negó la antigüedad real desde 2018 y rebajó la categoría y el salario del trabajador e inclusive sumo denuncias falsas con el fin de anular la cautelar para los actores del expediente. La justicia echó por tierra eso.
A partir de febrero de 2025, la empresa dispuso el traslado compulsivo del trabajador a línea de cajas, que implicó una degradación de funciones y mayor exposición a jefaturas hostiles antiguamente denunciadas.
“Desde mi reinstalación, vengo denunciando hostigamiento y discriminación desmedidos; sin embargo, la justicia los descartó con el pretexto de que “no había conexidad” y me mandó a que mi abogada iniciara otro expediente. Mientras tanto, pasó más de un año sin que sustanciarán ni uno solo de los escritos y pruebas que ella acompañó: silencio de despacho, expediente inmóvil, derechos en pausa. Como si fuera poco, la Cámara impulsó dos “conciliaciones” con un objetivo clarísimo: que yo arreglara por unas monedas y me fuera”, contó Gocki en La Izquierda Diario.
“Yo no me voy a callar: quiero que se sepa cómo funcionan las presiones, los laberintos y las maniobras que buscan agotar a quien reclama lo que le corresponde. Porque cuando frenan mi expediente, nos están negando justicia a todos”.










