En las últimas horas se conocieron detalles escalofriantes del crimen de Gisele Alejandra Roucco, una mujer de 35 años a quien aparentemente su novio mató y enterró en el patio de una casa y a quien su hijo de 12 años halló en avanzado estado de descomposición. Gisele faltaba de su casa hace varios días, pero «como siempre se iba a Capital» nosotros no nos imaginamos esto», dijo su hermana en declaraciones televisivas esta mañana.
Se cree que la muerte data del día de la desaparición. La mujer tenía un trapo colocado en la boca, informaron fuentes del caso. Y los resltados preliminares de la autopsia confirmaron que murió de una puñalada. El sospechoso se encuentra prófugo. Se trata de Brian Leandro Lestra, de 31 años. Interviene en la causa la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 17 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, especializadas en cuestiones de género.
La Policía tomó conocimiento del hecho este sábado por una llamada al 911 hecha por una tía del hijo de la víctima. Al arribar al lugar, los agentes se encontraron con la mujer que elató que su sobrino había comenzado a remover tierra en el fondo de la propiedad y se topó con un brazo. El chico, según el testimonio de la tía, reconoció un tatuaje que le permitió darse cuenta de inmediato que se trataba de su madre, una mujer de 35 años.
Según consta en las declaraciones, el niño había ido a visitar a su madre el 2 de abril, fecha en la que fue atendido por la pareja de la mujer, un hombre de 30 años. El sospechoso le dijo al chico que la mujer se había ido y que estaba en la Capital. Pero lo que llamó la atención del menor fue que en el fondo de la vivienda había tierra removida.
Gisele presentaba lesiones punzocortantes en el torso, pero una herida en el cuello sería la que terminó con su vida.
Al día siguiente, el niño insistió en saber dónde estaba su madre. El hombre volvió a repetirle que la mujer se había ido y, según el testimonio, le advirtió que “no la iba a volver a ver más”. Ante la falta de respuestas, el chico decidió remover la tierra por su cuenta este sábado y fue entonces cuando hizo el descubrimiento. En medio de la conmoción, el niño le avisó a su tía, quien de inmediato llamó a la policía. Tras el llamado al 911, al lugar se acercó personal del Grupo Táctico de Operaciones (GTO), la DDI de Lomas de Zamora y la división de Casos Especiales de la Policía Bonaerense.









