Cada 6 de febrero, Longchamps celebra la hazaña que la convirtió en la Cuna de la Aviación Sudamericana. En 1910, el piloto francés Henri Brégi realizó en el entonces flamante hipódromo de Villa Longchamps el primer vuelo mecanizado y controlado de Sudamérica y colocó a la localidad de Almirante Brown en la historia grande de la aeronáutica mundial. Este evento marcó el inicio de la era aeronáutica en el continente.
Aquel 6 de febrero de 1910, el ambiente estaba cargado de tensión. Varios intentos fallidos de otros pilotos habían instalado un clima de pesimismo entre los presentes. Sin embargo, el joven piloto francés Henri Brégi, de apenas 21 años, decidió que ese sería su día.
A bordo de su aeroplano Voisín, Brégi despegó frente a la mirada atónita de más de 3.000 vecinos y figuras ilustres como el Ingeniero Jorge Newbery. Durante 16 minutos, el rugido del motor y la silueta del avión sobre el viejo aeródromo sellaron un hito: el primer vuelo motorizado, controlado y fiscalizado de Sudamérica.
La historia de Brégi, tan brillante como breve, estuvo marcada por la valentía. Tras su hazaña en tierras brownianas, regresó a Europa. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se enroló en el ejército francés como piloto de reconocimiento.
Irónicamente, el cielo que le dio la gloria también fue su última morada: en enero de 1917, mientras patrullaba las costas en busca de un submarino alemán, su aeronave cayó al mar, terminando con la vida del aventurero que, siete años antes, había convertido a Longchamps en un nombre imborrable para la aviación mundial.
Para conmemorar este hito representativo de la localidad, el municipio de Almirante Brown inauguró un imponente mural en la emblemática esquina de Aviación y Davel. La obra, realizada por los artistas Gabo Luna y Eki Besada, no solo embellece el paisaje urbano, sino que funciona como un portal al pasado, recordándonos que bajo este mismo sol se encendieron los motores del progreso regional.










