En una planta reducida a la mitad de su personal por un plan de retiros voluntarios, con empelados administrativos trabajando desde su casa, los 930 empleados de la histórica fábrica FATE de San Fernando se encontraron hoy con la fábrica cerrada. El golpe que recibió la mayor fabricante de neumáticos de la Argentina, con 80 años de producción sin interrupciones, se lo dio la apertura de las importaciones.
La compañía que preside Alberto Martínez Costa forma parte del pool de activos de la familia Madanes Quintanilla, dueños también del grupo Aluar, la empresa que maneja el monopolio del aluminio en nuestro país. Alejandro Crespo, dirigente del Sindicato Único de los Trabajadores del Neumático (SUTNA), dijo: «Estamos en un claro conflicto con las patronales por el tema de paritarias, que lleva 14 meses sin dar aumentos. Los trabajadores vamos a resistir, vamos a dar las luchas que tengamos que dar para defendernos», prometió.

«A lo largo de más de ocho décadas FATE construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad», dice la nota que distribuyó FATE.
La empresa también asegura haber sido la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina.
Además, denunciaron que no hubo un aviso previo que anticipara el cierre y los despidos, y que tras los balazos de goma se llevaron detenido al secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna), Alejandro Crespo. Según indicó el Ministerio de Seguridad bonaerense la Policía lo retuvo por “turbación de la propiedad”, ya que junto a otros 15 empleados cortaron un alambrado para entrar a la planta. El gremialista ya fue liberado.
Para justificar en parte la medida, sus ejecutivos explican que «los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo». A este combo se le sumaron dificultades históricas para importar materia prima y el costo de la energía, así como la apertura de las importaciones a partir de medidas que fueron tomadas por por el Gobierno para facilitar el ingreso de neumáticos importados, especialmente de China y Brasil. Mientras que para el consumidor esto puede significar precios más bajos, para la industria nacional representa una competencia que no pueden equiparar en costos de escala.










