Este lunes 28 de abril el Pequeño Cottolengo Argentino de Don Orione en Claypole conmemoró el 90° aniversario de un acontecimiento trascendental en su historia: la colocación de la piedra fundacional. Este acto, ocurrido hace nueve décadas, marcó el inicio de una obra dedicada a la atención y el cuidado de personas con discapacidades diferentes que perdura hasta nuestros días.
La iniciativa de construir un Cottolengo en Argentina fue impulsada por San Luis Orione, un sacerdote italiano reconocido por su profunda labor social y su compromiso con los más necesitados.
Transcurría el año 1915, fallece la condesa italiana Teresa Agazzini y en herencia deja a Don Orione su casa para que hiciese en ella un asilo de caridad destinado a ancianos pobres. A partir de allí; y tomando como modelo la gran obra que fundara San José Benito Cottolengo en Turín, Don Orione iniciaba un nuevo campo de apostolado para alivio de pobres y enfermos de toda clase.
Casi sin darse cuenta, Don Orione fue abriendo sus casas de caridad, una tras otra. La gente no tardó en llamarlas Cottolengos, por identificarlas con la magnífica obra del santo. De esta manera, los Pequeños Cottolengos se propagaron en Italia y otros países, llegando también a América Latina.
A fines de abril de 1935, para ser más precisos un día 28, se colocaba la Piedra Fundamental del Cottolengo de Claypole. Como la pequeña semilla de la parábola, confiado “en la Divina Providencia y en el corazón magnánimo de los Argentinos”, se sembraba la caridad a las afueras de la ciudad de Buenos Aires, en una lejana zona rural.
A simple vista esta iniciativa era una verdadera locura. Una casa de caridad en medio del campo, cerca de una estación de trenes perdida, donde vivían sólo unas pocas familias, donde “terminaba la civilización”. Los destinatarios de la misma eran las personas con discapacidad, en ese entonces totalmente marginadas, ocultas, abandonadas y olvidadas.
La ceremonia de colocación de la piedra fundacional, llevada a cabo hace 90 años en Claypole, simbolizó el inicio de la construcción de un espacio concebido para brindar un ambiente familiar y de contención. Este primer paso representó la materialización de un sueño: ofrecer un hogar donde se priorizara el bienestar físico, emocional y espiritual de quienes allí residirían.
Al año siguiente, el 21 de mayo de 1936, se inauguraba el Cottolengo de Claypole, comenzando a lo grande: seis pabellones y una iglesia. Esta ceremonia contó con la presencia de numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas.
Desde aquel entonces, el Pequeño Cottolengo ha crecido y se ha consolidado como una institución fundamental en Almirante Brown, proporcionando alojamiento, atención médica, rehabilitación y actividades de inclusión social para personas con diversas discapacidades. La colocación de aquella primera piedra fue el cimiento sobre el cual se edificó una historia de amor, dedicación y compromiso con la dignidad humana.









