El oficialismo intentará hoy darle media sanción al proyecto de reforma laboral, que llegó al Congreso con concesiones del gobierno nacional respecto de algunas demandas de los gremios, en medio de una movilización masiva que comenzó en Plaza de Mayo y terminó frente al Congreso con incidentes entre manifestantes y la policía, que reprimió con carros hidrantes.
La represión dejó, hasta el momento, seis personas detenidas y otras 30 retenidas en la calle, en el cruce de México y la Avenida 9 de Julio, integrante del MTE-UTEP, a la espera de convalidar o no su detención, y varias personas afectadas de diversa consideración por los gases y balas de goma, muchas de la cuales fueron atendidas por socorristas del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA).
Ayer, Roberto Aguiar, titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) amenazó a los gobernadores que apoyen el proyecto de la Casa Rosada: “Firmarán su sentencia de muerte”, dijo, marcando el tono de la tensión que gira en torno al debate.
Ante una tibia convocatoria de la CGT, las bases reclamaron un paro general ante el cual la central sindical hizo oídos sordos.
Manuel Adorni, ex vocero presidencial y actual Jefe de Gabinete de Ministros. “La izquierda cavernícola. Fin”, redactó con una imagen de los lanzamientos de las bombas molotov. Los otros dos que también postearon en sus redes sociales fueron Patricia Bullrich y Diego Santilli. “El único idioma que conocen es la violencia y las caras tapadas, porque con los votos no les alcanza. La excusa es la protesta; el objetivo, el desorden. Debatan y ‘ganen’ en el Congreso. En la calle, la ley y el orden se respetan”, tuiteó Bullrich.
Santilli, por su parte, escribió: “Estos no son defensores de los trabajadores, son delincuentes organizados. Esto es lo que se termina en la Argentina, el apriete a los laburantes y el choreo de la industria del juicio”.










