En Avellaneda, Silvio Rodriguez emocionó a 100 mil personas

En Avellaneda, Silvio Rodríguez emocionó a 100 mil personas

En lo que se convirtió en uno de sus shows más multitudinarios en su visita el país, el cantautor cubano Silvio Rodriguez ofreció ayer en Avellaneda un concierto gratuito ante 100 mil personas que se acercaron desde distintos puntos del conurbano para corear las poesías de uno de los figuras más importantes de la cultura latinoamericana.

«Asumo este concierto como uno de aquellos que hacemos en los barrios de La Habana, pero con mucha menos gente que aquí», fue la presentación del trovador que antes de comenzar a tocar anunció a la venezolana Cecilia Todd.

Previamente, Patricia Malanca y Bruno Arias habían calmado la ansiedad de la multitud con tangos y ritmos jujeños. Muchas familias y jóvenes, que llegaron con su reposera, equipo de mate y sus banderas argentinas y cubanas. Otros aprovecharon su vista desde los balcones de los edificios cercanos a Belgrano y Arenales, donde se armó el escenario.

Caída la tarde, cerca de las 19, con los acordes de «Yo te quiero libre» comenzó el recital de Silvio que se extendió durante tres horas en las que el cubano interpretó algunos temas poco conocidos y sus clásicos que están grabados en el cancionero popular y son un símbolo de la resistencia latinoamérica.

Uno de los momentos más emotivos se dio con «Eva»: «Eva sale y remonta vuelo/Eva deja de ser costilla», cantó para que miles de mujeres enarbolaran sus pañuelos verdes, símbolo de su lucha por el aborto legal, seguro y gratuito. «Aborto legal en el hospital», arrancó la multitud con los cánticos que se repitieron durante todo el recital. «Unidad de los trabajadores» y el hit que ya no respeta estaciones y recuerda con poco agrado a Macri y su gobierno.

Luego llegaron algunas de esas que sabemos todos, «Óleo de mujer con sombrero» y «La Maza» y su «Si no creyera en lo que lucha», más actual que nunca. Coreada a gritos por el público sonó «Ojala» y otro de sus temas que no cansan nunca, «El Necio» que, intencional o no, parecía cantarle al triunfo de los discursos fascistas y misóginos en Brasil: «Me vienen a convidar a indefinirme/me vienen a convidar a tanta mierda», cantó Silvio.

Tras tres horas de concierto, donde pareció que se detuvo el tiempo, ya cerca de las 22, el cubano cantó los dos últimos temas de la noche. «Angel para un final» y «La era está pariendo un corazón», casi una interpelación moral  de Silvio ante la realidad política y social de Latinoamérica: «La era está pariendo un corazón/no puede más, se muere de dolor/ y hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir».

Y así, con su magia y su arte compartido por miles que ya es una bandera de compromiso político y de lucha por la justicia social, se despidió Silvio, el reparador de sueños.

Fotos Agustina Ancales.

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