Guillermo Arandilla es el hijo de Lorenzo, el hombre que le dio su vida al club y su nombre al estadio de Brown de Adrogué. Y es también quien logró sintetizar las propuestas de dos agrupaciones de socios opositores a la actual conducción del Tricolor y el 30 de noviembre será el candidato que intentará ponerle fin a 30 años de manejos de la familia Vairo al frente de un club que Arandilla describe como “arrasado”, en una profunda charla a la que se prestó con Brown On Line, y en la que denunció «socios truchos, desmanejos e inmoralidad», contó el proyecto de «reconstrucción social» de su agrupación que empezará con una auditoría general, apuntará a triplicar la cantidad actual de socios e integrará a las divisiones inferiores en un proyecto deportivo para el fútbol profesional.
Arandilla se presenta por segunda vez como candidato a presidente del club de sus amores. Ya lo hizo en 2007 pero días antes de la elección retiró su candidatura ante la evidencia de que Adrián Vairo y compañía no ofrecían comicios transparentes. “Retiramos una semana antes nuestra candidatura porque habiendo visto y comprobado fehacientemente el tema de los socios truchos. Lo hicimos para no legitimar con nuestra presencia eso que era una trampa”, dice. “Ya se veían nítidamente estos procedimientos inescrupulosos por parte de una dirigencia que se ha perpetuado hasta el día de hoy. Con los socios truchos (allegados a la comisión que solo concurren al club el día de las elecciones) desde el primer día se garantizaron la continuidad A nosotros nos duele tremendamente que estemos en ese nivel de desmanejo y de inmoralidad con respecto al tema de los socios”.
Arandilla dice que desde que gobiernan los Vairo decreció notablemente la masa de socios reales de Brown. “Hoy Brown de Adrogué tiene el 15 por ciento de los socios que tenía en 1960, cuando teníamos más de 7 mil socios y tiene apenas 25 por ciento de los socios tenía hace 30 años. Nuestro objetivo es elevar el número de socios. Sabemos que va a ser un camino arduo pero vamos a reconstruir el club”, se ilusiona Arandilla.
El proyecto: “Un club de los socios para los socios”
“Respecto de lo social, el gran desafío que tenemos es la reconstrucción social. El oficialismo destruyó lo social y nuestra idea es la reconstrucción, una reconstrucción que tiene que ver esencialmente con lo social. Nosotros queremos un club de los socios para los socios, que desarrolle la mayor cantidad de actividades posibles, que la gente que se acerque al club con nuestra convocatoria y porque le gusta cualquier disciplina, se vaya integrando con ideas, con propuestas, con diálogo y con apoyo de la comisión directiva y en el futuro inmediato ya ir toda la gente que conforma las subcomisiones que ha sido una forma durante 50 y que ahora ha sido dejada de lado porque han ido concentrando las decisiones en el poder”.
“Nosotros proponemos un punto de inflexión en la vida institucional del club, no un cambio de caras, sino que un cambio de proyecto, un cambio hacia un crecimiento, una reconstrucción de lo social, una reconstrucción de lo deportivo para la competencia, una modernización, un cambio de estatutos porque el cual debe ser el estatuto más obsoleto desde el punto de vista de los clubes que existe en la provincia de Buenos Aires”. Guillermo Arandilla.
La propuesta de Arandilla, de su candidato a vicepresidente, Sebastián Álvarez, y de todo el equipo de trabajo, que incluye también al nieto de Lorenzo Arandilla, es clara. “Esto no tiene que ver con las caras ni con los nombres, tiene que ver con los proyectos: nosotros queremos un club abierto, un club de diálogo un club de participación, un club donde se integre la gente que practique todas las disciplinas, un club donde la familia llegue a la institución y cada uno de los integrantes de esa familia tenga una actividad para desarrollar, desde lo deportivo y desde lo social. Un club que tenga lugar donde los socios puedan juntarse a tomar algo, a charlar, que vengan familias, matrimonios, que almuercen, como pasó toda la vida. Esto es reconstrucción social. Y nosotros apuntamos indefectiblemente y con más profunda convicción a ese modelo de club”, dice Guillermo con un convencimiento que le alumbra lo ojos.
-¿Cómo llegan a formar a esta síntesis de agrupaciones para unirse en un proyecto común?
-Siempre estuve en la oposición porque se fue agravando el proceder de esta gente y hace cuestión de 10 años apareció un grupo de gente joven, Socios x Brown, que se contactó conmigo, hice mi pequeño aporte de experiencia y siempre estuve ligado a ellos. Y hace aproximadamente dos años surgió otro grupo también de gente joven al igual que la agrupación Socios por Brown, también de chicos, de gente muy conocida mía, algún pariente inclusive, que tenían exactamente los mismos objetivos que estos chicos de Socios por Brown, inclusive algunos se conocían entre sí y de alguna manera oficié para que se unieran. Si están con los mismos objetivos o gente con las mismas intenciones, gente intachable en todo sentido, no iban a ir con dos listas separadas porque eran funcionales al proyecto del oficialismo. Los proyectos se encarnan en personas. En el caso de Brown de Adrogué, contando a Juan Carlos Vairo, el papá de Adrián y de Mónica, podemos decir que son 30 años ininterrumpidos de manejo del club, un manejo absolutamente perjudicial para el club, oscuro, con decisiones a puertas cerradas, sin la participación del socio.
-La dirigencia actual recibe desde hace tiempo fuertes cuestionamientos de los socios en las asambleas, por ejemplo. Hace poco, dos socios denunciaron aprietes por gritar contra la dirigencia desde las tribunas. ¿Qué reflexión le merece eso?
-El club vive una situación de autoritarismo. Fue muy clara la estrategia de los Vairo desde el primer día: menos actividades, lo que significa menos socios, y menos socios es el objetivo principal, porque así se manejan. Entre que hay menos socios, porque se van por la falta de propuestas, más los socios truchos que ellos ponían tenían garantizada la continuidad. Esto es lo que ha pasado, lamentablemente. Hay cosas que nunca explica la familia Vairo, no hay publicidad de los actos, en las asambleas no responden al requerimiento de los socios que interrogan sobre cuestiones esenciales del balance. El actual es un proyecto personalista arbitrario, de puertas cerradas, donde las decisiones se toman sin la participación del socio, que es absolutamente nula, no existe.










